Me inicié como docente en noviembre de 1996 cuando entré a cubrir a un compañero con el que estudiaba la maestría en Computación en el Instituto Tecnológico de Chihuahua. Yo egresé del mismo instituto de Ingeniería Industrial en Electrónica y casi inmediatamente entré a estudiar esta maestría con una beca mensual, que al estar por terminarse fue cuando varios compañeros optaron por entrar a dar clases en Conalep mientras conseguían otro tipo de trabajo. Fue entonces que uno de ellos consiguió ese trabajo y se fue repentinamente por lo que otro compañero me invitó a cubrirlo, ya con previo consentimiento de los administrativos de Conalep, y fue así como solo tuve que presentarme un día a impartir clases, cosa que nunca había hecho y que para serles sincero estuve a punto de renunciar ese mismo día porque no me gustó estar de espaldas ante un grupo de muchachos escuchando sus cuchicheos, pero el mismo compañero que me invitó a dar clases me convenció de aguantarme un rato para acostumbrarme y es gracias a él que desde entonces estoy en el ámbito de la docencia.
Claro que el entrar a dar clases era algo temporal, ya que mi intención era conseguir un trabajo mejor remunerado y donde aplicara todos los conocimientos que había adquirido durante mis estudios, pero fue que me empecé a sentir confortable dando clases, conociendo mucha gente y sobre todo porque tenía tiempo para hacer otras cosas que no fuera trabajo, cosa que descubrí al ver a mis amigos que entraron a trabajar en otras partes, que solo tenían tiempo para descansar porque sus trabajos les absorbía todo su tiempo, claro, ganando un dineral, pero sin tiempo para poder gastarlo. Así que me dije “ni modo, pobre pero con libertad”, cosa de la cual no me arrepiento porque nunca he sido esclavo del dinero y si disfruto de tener tiempo para hacer otras cosas.
Dar clases en este nivel me ha gustado mucho porque es una etapa donde vemos que los muchachos pasan de ser unos niños de secundaria a ser unos futuros profesionistas. Es un lapso en que los vemos madurar, un lapso de 3 años en que pasan de hablar de caricaturas y videojuegos a hablar sobre trabajos y estudios futuros y empezar a hacerse responsables de sus actos. En este nivel podemos influir de alguna manera en ellos para que sean mejores, para que no cometan errores que nosotros u otros han cometido, para que sobresalgan y lleguen a ser personas de éxito.
La verdad es que lo que más me gusta es convivir con los alumnos y con mis compañeros de trabajo porque siempre aprendo algo nuevo de ellos y me mantienen en constante aprendizaje ya que me preguntan muchas cosas (jajajajaja).
De las cosas que no me gustan de dar clases es la papelería que tenemos que estar llenando constantemente, pero fuera de eso no hay queja.
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Hola Hernan.
ResponderEliminarSabemos que los alumnos son un potencial activo en cuanto a conocimiento de tecnologia se trate, pero como comentas solo hay que encausarlos y que orienten esas habilidades a usos productivos y no negarnos la oportunidad de aprender de ellos.